lunes, 27 de junio de 2016

El arruinado de A.

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 Testimonio. Tu blog ha resultado muy revelador para mi. Me explico: mantengo una relación de pareja con una mujer desde hace, aproximadamente, 15 años, en la cual adoptó desde el principio un rol dominante. Anteriormente a esta relación ya mantenía este rol y fui yo quien inició en la sumisión a mi mujer. Sin embargo y a pesar del rol de Amo, he utilizado -digámoslo así- la castidad. Puedo tener un gran control sobre mis eyaculaciones y, de este modo, he mantenido relaciones sexuales a diario sin eyacular, a veces por periodos de dos semanas, me doy cuenta también, ahora leyendo tu blog, que era habitual para mi 'arruinar' las eyaxulaciones. Cuando eyaculaba lo vivía con cierta desazón, como algo irremediable para poder seguir funcionando orgánicamente, pero mi deseo habría sido mantenerme sin eyacular indefinidamente. El motivo de esta actitud es por que me resultaba muy agradable sentirme con deseo todo el tiempo para con mi mujer, siempre dispuesto, mis orgasmos nunca me parecieron relevantes, para mi lo importante es su placer, siempre que lo desee. Verás que, por momentos, hablo en pasado. Nuestra relación continua, bastante saludable, pero por un determinado motivo, este modo de vivir la sexualidad se ha visto trastocada y ya no tiene sentido mantener el control de mis eyaculaciones y orgasmos. Hecho mucho de menos ese modo de hacer. Le he pedido a mi pareja que invirtamos los roles pero no tiene sentido: es, sin duda, una excelente sumisa. Me doy cuenta que hay una parte de sumiso latente en mi importante y desearía, realmente, que una mujer me mantuviese casto para su placer, aunque debería mantenerme vivo mi deseo sexual hacia ella. Creo que podría mantenerme sin eyacular de modo indefinido, solo siendo ordeñado prostaticamente -algo que todavía no he probado-. Seguiré tu blog con interés.
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