jueves, 5 de mayo de 2016

Las buenas esposas no hacen el trabajo doméstico. Capítulo 1. Introducción


Capítulo 1 Introducción
Era tarde, muy tarde ya pasada la medianoche y estaba cansada, muy cansada.
Ya hacía varios meses que estaba con muchos nervios tensión por el trabajo, y tenía poco tiempo para dormir y descansar. Cuando me metí en la cama en silencio, yo estaba esperando a mi marido que estuviera dormido y así podría evitar de nuevo sus insistentes ganas de sexo. Por desgracia, él no lo estaba. Me besó y empezó a acariciarme. Yo estaba demasiado cansada, incluso, para decir "no". Estaba demasiado frustrada para poder decirle que no tenía ganas. Cuando terminó de "hacer el amor", yo le empujé, le di la espalda, y me puse a dormir. La verdad era que yo había perdido todo el respeto hacia él y ya no lo encontraba ni atractivo ni sexy.
Nuestra vida sexual se había deteriorado con los años hasta convertirse en una farsa.
Mientras que yo constantemente había progresado con mucho esfuerzo en mi propio trabajo, su contribución a los ingresos familiares habían sido erráticos debido al hecho de que la crisis económica y su carácter y actitud en los trabajos que había tenido,con demasiada frecuencia no eran suficientes y ya se había acostumbrado a vivir con una sucesión de períodos de empleo y de paro.
No era que él fuera perezoso, trabajó duro, pero sus esfuerzos parecía que siempre acababan igual, en despidos o en la no en la renovación de contrato. Él era casí como un perdedor.
Después de esos períodos de inestabilidad intentó establecerse por su cuenta creando un servicio de consultoría, pero empezó justo con la crisis, y estaba teniendo muchos problemas para encontrar clientes y en conseguir que los pocos clientes que tenía le pagaran sus facturas.
A la mañana siguiente se enfadó conmigo por mi falta de entusiasmo de la noche anterior. "Si no estás de humor, me lo dices y ya está", me dijo. "Francamente, estos días nunca tengo ganas de sexo", le dije. "Estoy muy ocupada, preocupada y muy cansada ". Eso era cierto. Además de la alta presión de mi trabajo actual, trabajando cerca de setenta horas a la semana, yo era la que limpiaba la casa y cuidaba a la niños. El hecho de que él no traía ningún ingreso no parecía afectar su actitud sobre las responsabilidades del hogar. "Si quieres un poco de romance por mi parte, necesito que para empezar me ayudes con las tareas de la casa, "le dije. Ese fue el comienzo de nuestro viaje.
En lugar de ofenderse, mi marido se lanzó a ofrecerme una solución del problema, motivado sin duda en gran parte por su libido.
Juntos, fuímos explorando, experimentando, resolviendo problemas, y finalmente llegamos a una solución que fue satisfactoria para nosotros.
Introducción nuestro hogar y el único sostén.
 Él, cambió radicalmente de actitud, y felizmente se resignó a asumir un papel diferente en nuestro matrimonio, actuando como mi amo de casa, con una gracia que me sorprende a mí, incluso hoy día.
Mirando con retrospectiva, adoptamos una solución tan obvia que aún no sé por qué tuvimos que tardar tanto en darnos cuenta.
Es cierto que las esposas siempre han asumido como si fuera su responsabilidad o su trabajo las tareas del hogar, como una tradición, sin embargo, incluso en esta era moderna que vivimos, es difícil para las mujeres manifiestar abiertamente que su marido es el que se encarga del trabajo doméstico. No se habla de esto. Aún hay demasiados prejuicios.
Bien voy a daros algunos consejos de como cambiar eso, y como me sucedió a mi, en mi matrimonio. Mi objetivo es cambiar eso. He conocido a decenas de mujeres a las que les he ayudado a tomar la iniciativa en sus respectivos matrimonios, a veces, a propuesta de los maridos, pero a menudo sin su conocimiento o consentimiento (por no hablar de ayudar a varias mujeres atrapadas en "relaciones" que no son ni siquiera un matrimonio formal).
He aprendido tanto de ellas como de mi propia experiencia.
Mientras que cada matrimonio es diferente y requiere una aplicación particular de estos métodos, la más de las veces, lo que funciona a una funciona para todas.
Lo que encontrará aquí, en este blog a lo largo de estos próximos días es una síntesis de una experiencia colectiva de decenas de matrimonios,en muchos de los cuales, incluso, se evitó algún divorcio.
Espero que tú también puedas tener el coraje de transformar tu matrimonio como muchas ya hemos hecho. Te prometo que no será decepcionada con los resultados.
Seguramente en tu relación de pareja, hubo un tiempo, que sin duda recordarás, en que tu marido te traía flores y los halagos eran para tí, y, en general él te ofrecía su corazón abierto y sincero, sin recriminaciones.
Si tu matrimonio es como la mayoría en que el marido se ha hecho el cómodo y, admitámoslo, aburrido, con el paso de los años esto creo que te interesa. El amor todavía puede estar allí, pero es mucho menos apasionado, más platónico, un amor familiar, casí de hermanos. En el peor de los casos, esto puede ser la antesala o ya estar muy cerca de la infidelidad y el divorcio.
La mayoría de las mujeres asumen e incluso aceptan con resignación que este es el curso natural de un matrimonio como si de la erosión de una roca por un río o el desvanecimiento de la pintura en la luz del sol se tratara. Este no es mi caso. Más bien, es una consecuencia de algo que mayoría de las parejas dejan atrás cuando se casan; Noviazgo.
El cortejo es el acto de cortejar en el amor; es un hombre que busca el cariño de una mujer con la intención de un romance. Al revivir el cortejo dentro de tu matrimonio, se pueden descubrir nuevas posibilidades del amor y la pasión que usted había pensado perdido hace mucho tiempo.
Se puede volver a crear el tipo del amor apasionado del principio de su matrimonio.
Un elemento clave para la reactivación del cortejo en el matrimonio es reactivar el sexo de la pareja.
Esta simple idea conduce a todo tipo de interesantes y emocionantes situaciones. El propósito de esta página web es explorar nuevas formas de sexo en castidad tan plenamente como sea posible y para que puedas redescubrir el cortejo en tu matrimonio y por lo tanto traer de vuelta la emoción y la pasión que ha disminuido o, incluso, perdido.
Otro problema que se da en el matrimonio es el conflicto de la voluntad, las ganas.
No importa el grado de compatibilidad, nunca dos personas van a estar de acuerdo en todo.
Un matrimonio puede cambiar es un hecho en la vida.
En un matrimonio pueden haber diferencias de compromiso, y donde existen y no se logra el compromiso, el conflicto está servido. En algunos casos, estos conflictos pueden destruir el matrimonio de forma súbita.
Hay una posible solución para el conflicto de la voluntad en el matrimonio. Si un lado se somete a la voluntad de la otra y luego el conflicto se evita por completo. Tú puedes continúar en desacuerdo pero si una parte de la pareja toma la decisión de renunciar a su opinión si diferir a la otra. Tradicionalmente esto ha significado la esposa que se somete a la voluntad del marido. Sin embargo, yo te mostraré cómo tú puedes convertirse en la parte dominante de la pareja y que sea tu marido el que se somete a tí y que lo haga, además, en todos los aspectos de tu matrimonio. De ahora en adelante, tú tomará las decisiones finales en tu hogar. así te convertirás en la jefa de tu hogar. Esto no es una fantasía. Esto no es teoría.
Quizás al leer esto en un primer momento no vas a creer que él va a trabajar o pensar que puede trabajar para tí. Si eres escéptica sólo puedo exhortarte a dejar por un momento de lado tu escepticismo el tiempo suficiente para leer, comprender y experimentar con las ideas que te propondré en los próximos posts.
Más adelante te mostraré cómo se pueden dar pequeños pasos para ganar confianza y que te satisfaga a tí misma.
Por último, no nos engañemos; esto puede ser un acicate para salir de la monotonía y además puede ser incluso divertido, para los dos.
Realmente puede darle vida a tu matrimonio y convertir las experiencias cotidianas en un apasionado momento erótico. Para que quede claro: usted puede transformar su matrimonio.
Las buenas esposas optan por ceder el trabajo de casa a su marido, en parte o en su totalidad, toman el control de las finanzas de la familia de manera informal y formalmente, la sexualidad va directa hacia la propia satisfacción de la mujer, y son cortejada por sus maridos y tratadas como una reina las veinticuatro horas al día, siete días a la semana.
El título de esta página web, Control de Castidad, es intencionadamente provocativo. Por ahora, tú eres la que debe darse cuenta de que esto se trata de algo más de que se encargue de hacer las tareas de la casa. Eso es sólo la punta del iceberg. Esto va más allá del titulo del post, es más profundo de lo que nunca podrías imaginar si no llegas a experimentarlo.
Se puede aprovechar la fuerza y la voluntad de naturaleza humana y reforzar los puntos fuertes desencadenantes que no sabía que poseía.
Si te sientes ofendida por este sitio web, por cualquier motivo, entonces este sitio web no es para tí. Este sitio web es para personas emocionalmente fuertes y los que voy a recomendar en próximos capítulos es para aquellas que viven desde hace años en un matrimonio muy estable y que tiene la suerte de tener una relación de confianza mútua y que desean añadir un poco de sal a su relación o probar cosas nuevas.
 .....continuará.

2 comentarios:

  1. Tengan cuidado con los cajones que abren (I)
    Título original: Be careful what drawers you open(I)

    Enviado por: Rober (traducido por Juan)

    Una noche, hace aproximadamente un año mi mujer había salido y yo estaba solo en casa, me sentía exitado y empecé a pensar en ropa interior femenina. Siempre he tenido la fantasía de vestirme de mujer, así que se me ocurrió probarme la ropa de mi esposa ya que somos casi de la misma talla. Cogí una botella de vino y subí al dormitorio. Me serví una copa y me desnudé. Abrí los cajones con cuidado y saque la ropa más sexy que encontré: un sujetador, unas braguitas, ligas, medias e incluso un corsé. Los dejé encima de la cama preguntándome qué tal me sentarían. Me serví otra copa de vino y luego me duché. Después de la ducha me bebí otra copa de vino y un poco en broma me fui poniendo la ropa que estaba encima de la cama, me lo puse todo menos el corsé. Me sentí estupendamente bien, bajé a mirar en google cómo se pone un corsé, cogí otra botella de vino y volví a la habitación.
    Me puse frente al espejo y apreté cada encaje del corsé hasta casi no pude respirar. Me quedé admirando lo bien que me sentaba, me gustó la sensación de sentirme sexy y tremendamente excitado. Otra copa de vino y se me ocurrió probarme unos tacones altos. Apenas pude encajar los talones, pero lo conseguí.

    -¡Guau! estoy bien y me sientan bien- pensé.

    Me puse un lápiz de labios y me tomé otra copa de vino. Estaba un poco borracho, así que me tumbé en la cama un momento esperando que se me pasase, pero había bebido demasiado...

    Debí quedarme dormido varias horas, lo cierto es que me desperté al sentir las mano de mi esposa Jennifer acariciandome el pelo. Me puse colorado como un tomate y me quedé mirandola en silencio. Ella se sentó a mi lado acariciando mi pene

    -Vaya vaya, ¿qué tenemos aquí?- susurró

    -No tenía ni idea de que te gustaba este tipo de cosas.

    Muerto de vergüenza intenté levantarme para quitarme esa ropa de mujer, pero Jennifer me agarró del brazo y me tiró de nuevo en la cama. Me dijo que me dejara puesta toda la ropa, incluso los zapatos, se desnudó e hicimos el amor con una pasión que no habíamos tenido desde hacía años.

    A la mañana siguiente durante el desayuno me sentía terriblemente avergonzado. Jennifer me puso delante un vaso leche en lugar del café que tomaba habitualmente, sonrió y me dijo, con actitud muy seria.

    -Lo de anoche realmente ha cambiado mi forma de verte, chiquitín -

    Hablamos durante casi una hora. Nunca habíamos sido tan sinceros el uno con el otro. Me preguntó por mis fantasías sexuales.
    Le diije que desde siempre fantaseaba con ponerme sujetadores y bragas. Ella me confesó que siempre quiso ser la parte dominante de nuestro matrimonio pero que no había encontrado hasta ahora la forma de plantearmelo.

    -A partir de ahora nuestra relación va a cambiar. Ahora soy yo la única adulta en esta casa.
    Bébete la leche y sube a vestirte, tenemos que ir al centro comercial.- Era una orden en toda regla pero yo no estaba en condiciones de oponerme. Lo peor es que mientras obedecía tuve una erección.

    Una hora después estábamos en el centro comercial, me sorprendó ver que Jenn se dirigía directamente a Victoria's Secret.

    -¿qué estamos haciendo aquí?- pregunté asustado.

    -Es muy sencillo, chiquitín, vamos a conseguirte ropa interior sexy para que la lleves siempre debajo de tu ropa.

    Pasamos las dos horas siguientes eligiendo ropa, casi toda de color rosa porque según Jennifer me queda muy bien.

    -Te la probarás en casa, chiquitín, si no te queda bien puedes cambiarla- decía mientras me acariciaba la mejilla como a un niño pequeño.
    Desde entonces uso sujetadores sexy y bragas permanentemente, me encanta.

    Jennifer se vuelve cada vez más retorcida... y también me encanta.
    (continuará...)

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  2. Tengan cuidado con los cajones que abren (y II)
    Título original: Be careful what drawers you open(II)

    Enviado por: Rober (traducido por Juan)

    Días despues, durante la cena Jennifer me pregunto cuánto la amaba y qué estaría dispuesto a hacer por ella. -
    -¡Haría cualquier cosa por tí, nena!- respondí.
    - Estupendo. Me gustaría medirte la cintura, piernas y tus partes íntimas.
    -¿Para qué?
    - Es una sorpresa, chiquitín- últimamente solo se dirigía a mí llamandome "Chiquitín"

    Me tomó las medidas que necesitaba y no volvimos a hablar del tema durante semanas. A pesar de mi insistencia no quiso darme ninguna pista de sorpresa que me esperaba.
    El sexo continuó mejorando y Jennifer se volvía cada vez más retorcida: disfrutaba de atándome a la cama totalmente expuesto, con los ojos vendados y, a veces incluso me provoca y se, burla de mí durante horas. En ocasiones me deja en esa posición hasta el día siguiente.

    El viernes por la mañana en el desayuno Jennifer anunció que esa noche me daría la gran sorpresa

    Cuando esa noche llegué a casa encontré una nota encima de la mesa, la nota decía:
    "Dúchate y aféitate bien, te espero en el dormitorio, ven completamente desnudo".

    Obedecí, como siempre, ya estaba acostumbrado.

    Cuando entré en el dormitorio la encontré vestida con un traje de cuero apretado con tacones de aguja. Me mandó tumbarme boca arriba en la cama. Obedecí. Ella ató mis brazos y al poste de la cama, me tapó los ojos e insertó una mordaza roja y grande en mi boca. No podía hablar ni ver nada.
    Dedicó la siguiente hora a practicar el juego llamado "tease and denial" ella me acaricia, me lleva casi al punto eyacular y justo entonces retira la mano, pone hielo hasta que baja la erección y vuelta a empezar. Después de una hora mi pene está flácido a pesar de que no he tenido aún un orgasmo.

    -Levanta el trasero, Chiquití- susurró a mi oído.

    Obedicí pensando que iba a ponerme unas nuevas braguitas o algún tipo de ropa interior sexy.

    Después todo fue muy rápido. Sentí algo frío en el trasero, noté algo apretado alrededor de mi cintura y en mi sexo y escuché un clic.
    Aquello no me gustó nada, luché y gimí. Jenniffer me ordenó que se callara.
    Sentía como Jennifer agarraba mi pene suavemente y empujaba algo sobre él, oí dos clics más y mi área privada se sintió comprimida.

    Jenniffer, me besó, se levantó y me dejó atado, amordazado, y encapuchado.

    Oí que ella se estaba duchando. Me pareción que pasaban horas antes de que regresara.
    Cuando volvió montó sobre mí y susurró sensualmente a mi oído

    -¿estás listo para tu sorpresa?

    Me quitó la capucha y la mordaza.

    Miré hacia abajo y vi que mi sexo estaba completamente cubierto con un trozo de metal brillante y bloqueado en un cinturón. Sentí mi pene orientado hacia abajo.

    ¿para qué es esto?-pregunté alarmado.

    -Es muy sencillo chiquitina ¡ahora sí que eres realmente mi chiquitina! Te dije que las cosas iban a cambiar.
    Ahora eres una mujer, así que deberás actuar como una mujer
    ¿No era eso lo que querías?

    Mientras me desataba los brazos y las piernas me besó en la frente y dijo:
    -Supongo que necesitará orinar, puedes hacerlo sentada.

    Disfruta querida, te veré esta noche.

    Hace casi un año que llevo el cinturón de castidad. A veces me lo quite por higiene pero inmediatamente me lo vuelve a poner. Mi pene se va quedando atrofiado y hace tiempo que no tengo erecciones.

    Por eso a quienes lean este relato les recomiendo que tengan cuidado con los cajones que abren.

    FIN

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