sábado, 28 de mayo de 2016

El ansia, la incertidumbre y la negación son elementos clave del disfrute de la castidad.

Por lo general hay mucho desconocimiento de la práctica en pareja del control de la castidad, hay quién imagina que un hombre que esté muchos días sin poder tener algún orgasmo acabará escalando las paredes, raspando metafóricamente hablando con sus uñas las paredes por tener uno. Pero la realidad es muy distinta, al cabo de unos meses de práctica el hombre aprende a disfrutar de la negación de sus orgasmos y disfruta de no tener orgasmos y estos son sustituidos por otras formas de eyacular como los orgasmos arruinados, eyaculaciones sin ninguna estimulación, poluciones nocturnas y en su caso orgasmos prostáticos, mientras ella si tiene más que nunca y la práctica de sexo en pareja mejora en calidad y cantidad.
Los hombres que practican la castidad alcanzan nuevos niveles de climax sexuales desvinculando su obtención de placer, totalmente de la estimulación de su pene. Aprende a difrutar de nuevas formas de eyacular que los hombres sienten tan intensas que no tiene ninguna necesidad de volver a tener que masturbarse, y prefieren esperar a que decida ella por ellos, la forma y el momento.
Sentir el hombre tanta excitación durante tanto tiempo, días, semanas o meses, le hace sentir como un perro caliente y es una sensación muy intensa de la que la pareja sale beneficiada.
No necesita estar enjaulado, siente la castidad y disfruta entregando el control a su pareja. Ni siquiera hay necesidad en realizar ni castigos, ni disciplina, difruta satisfaciendo a su pareja. Disfruta si ella está contenta. Disfruta adorandola y apoyandola. Esta es quizás la mejor manera, del control de la castidad, con un mínimo esfuerzo de parte de la mujer, sin necesidad de tener ninguna llave, ni tener que ordenar nada, ni demostrar, quién tiene el poder.
El hombre al restringir la estimulación propia de sus genitales, los está cediendo a ella, como si fueran una propiedad de ella para su disfrute.
No te corras!
En el día a día los que practican el control de la castidad no siempre viven enjaulados,  evitan así la incomodidad y así también pueden practicarla sin jaula.
Disfrutan de no saber si hoy, o tal vez mañana que se le permitirá algún tipo de orgasmo.

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