lunes, 30 de mayo de 2016

Cómo gobierno a mi hombre

Muy rara vez escribo mucho sobre mi vida personal aquí, pero voy a abrir un poco la ventana para hacerle saber más acerca de cómo gobierno mi hombre. Desde hace dos años estoy casada en segundas nupcias con un hombre diez años menor que yo . Desde antes del matrimonio dejamos las cosas claras y el aceptó. Tenemos un negocio de la que yo soy la titular y empresaria. Él hace todo el trabajo pero consta como empleado mio. Vive en mi casa, bajo mis reglas, y vive para complacerme, al meno eso me pidió cuando nos conocimos. ¿Cómo he llegado a esta maravillosa situación? No creáis que no es fácil, aún hay hoy algunos conatos breves de rebelión que pronto sofoco con mi fuerza de voluntad y mis armas de mujer. Éstos son algunos de los métodos que he utilizado por si a alguién le puede servir, y quizás tener una relación de pareja diferente, donde tú también puedas vivir una vida de comodidad con un hombre trabajador y amoroso que vive para tu placer y ta felicidad. Autoestima
 Un hombre con alta autoestima es tan atractivo para las mujeres como un tercer pezón. En igualdad de condiciones, cualquier mujer prefiere a un hombre seguro que sabe lo que quiere a uno inseguro. Eso no quita el tema del egoismo que es otra cuestión.
Todos los hombres tienen un deseo innato de ceder al dominio de una mujer, y si usted sabe cómo jugar con sus emociones, puede ser esa mujer. Si estás en una relación con un hombre, así es como él te puede aplastar a su propia imagen y autoestima, y eso no es lo que quiero para una relación.
Fijaté si:  Constantemente te hacen sentir inadecuada o no guapa. Si rara vez te alaba sin reservas. Cada vez que hace algo para tí, te lo recuerdo o incluso casi recrimina.Y al contrario si haces algo para él, él te lo critica por ejemplo, si le cocinas un buen salteado de arroz él comete la groseria de decirte que se han quemado las verduras o el arroz está pasado, etc. Si estás preocupada por que él no se cuida y está ganando peso...etc.
Nada de lo que tu haces puede ser lo suficientemente bueno para él.
Si estás en esta situación hay un problema de pareja que se puede agravar con el tiempo. Hay que actuar para tomar alguna solución.
Mi solución es el femdom, y en este blog ya hemos tratado el tema. Sólo tienes que revisar posts anteriores para enterarte.
Ahora sólo repaso algunos consejos para los que ya lo practican.
Cuando le estés castigando, es de suma importancia que NO te muestres enojada o estés llorando. Si insultas o te quejas de él, podrás provocar una reacción defensiva y él se resistirá. En su lugar, siempre debes actuar con voz calmada, baja, y serena. Demostrar tranquilidad en tus gestos. Tu vos suave disparará su circuitería de sumisión, haciéndole pensar acerca de cómo te puede servir mejor a tí, y en cómo complacerte. Y cada vez que llega a la meta, la mueves, de forma que obligas a jugar en un juego eterno de ponerse al día. Esta técnica funciona aún mejor si puede identificar su talón de Aquiles. Por ejemplo, mi hombre era un hombre gordo que había adelgazado un poco justo antes de mi encuentro con él, tenía un enorme complejo por aumentar de peso. Un día, estábamos fuera para el almuerzo cuando esto sucedió: Marido: Creo que voy a tomar una hamburguesa y patatas fritas. Yo: ¿Estás seguro de eso? Creo que son demasiadas grasas. Resultado final: Se pidió una ensalada y un vaso de agua. Se debe criiticar a tu hombre para todo, no importa cuan pequeño su error. Pensar en aplicar la teoría de las "ventanas rotas" del crimen para la gestión de tu hombre. El concepto es que si
criticas a tu hombre por errores de menor importancia, serán menos propensos a cometer los más importantes, ya que su energía mental se gasta en hacer frente a todas tus quejas. Por ejemplo, si la crítica constante se refiere a su forma de vestir, no discutirás con él sobre si decides hacerte un tatuaje para expresar tu "individualidad". Toma esta ide. Si él no responde a sus gustos con la suficiente rapidez, lo castigarás. Si él no hace de la cena la manera exacta que te guste, lo castigarás. Mantenerlo a un alto nivel de exigencia y seguir presionando a un nivel más alto, garantizas que nunca podrá satisfacerte ...
 Dominarle física y sexualmente. Aquí entra el control de castidad. Repetidamente violar sus límites de diversas formas. Con cosas lo suficientemente pequeño que se va a sentir insignificante por quejarse a tí. Por ejemplo, si quiere el sexo anal y eso no te emociona al respecto, la próxima vez que él te da un masaje como una recompensa, le metes el dedo en el culo. Golpearlo en el trasero cuando estás en público. Las posibilidades son infinitas. El mensaje que desea enviar es simple, que él no controla su pene nunca más. 

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