miércoles, 13 de mayo de 2015

Tengo a mi marido en castidad.

Tengo 46 años, mi marido 47 y llevamos 15 casados. La mayor parte de este tiempo no hemos sido la típica pareja. Los dos tenemos carrera, trabajo, una vida social activa y compartimos aficiones.
Al poco de casarnos, hace trece años, mi marido me reveló su deseo de convertirse en sumiso. Yo no comprendí a qué se refería, pero como quiero a mi marido, le escuché e investigué sobre el tema.
Me dijo que quería ser mi sumiso, someterse totalmente a mí y obedecerme en todo sin excusas, algo, esto último, que sonó muy bien a mis oídos.
Tuvimos varias conversaciones en las que él me fue matizando sus deseos y yo le fui poniendo condiciones. Le dije que si lo hacía iba a ser en serio y que tenia que estar seguro de lo que quería. El aceptó y al empezar yo iba interesándome más y más en el tema, y a medida que pasaban los días se me iba haciendo más excitante.
Nuestra relación mejoró, se hizo más agradable (al menos para mí, ya que desde entonces hasta ahora "la cabeza" de familia soy yo), y ya no sabría prescindir de esta forma de vida.
La primera condición que le impuse fue que yo controlaría las relaciones sexuales y que no quería que se masturbara nunca más sin mi permiso. Tenía que llevar un cinturón de castidad de forma permanente.
Al principio no fue fácil y mi marido, a pesar de someterse a mis órdenes en lo referente al sexo, a veces no controlaba su deseo e intentaba una relación, por lo que tuve que aprender a disciplinarlo.
Empecé por lo más sencillo, ordenarle que se echase boca abajo sobre mis piernas y darle una zurra en el culo para luego mandarlo a la cama sin cenar. Así empezó a comprender que yo había tomado en serio mi papel y que mis órdenes había que cumplirlas.
Desde entonces él ya sabe que no me puede ni sugerir tener sexo. Yo soy la que indica el momento, lugar y modo en que quiero sexo o sólo que me acaricie. 
A partir de entonces siempre lleva cinturón de castidad puesto las veinticuatro horas del día y los siete días de la semana, lo cual le recuerda constantemente que es MI sumiso y que ME pertenece, ya que yo tengo las llaves.
Desde entonces mi marido ha sido el que se ha encargado de todas las tareas del hogar, prepara la comida, sirve la mesa y lava los platos, también se encarga de la limpieza de la casa. Yo a veces le ayudo en algo, me siento liberada de TODAS las tareas caseras. DE TODAS. Solo por eso ya merecería la pena la experiencia.

Mi marido ha aprendido a tener la casa en un perfecto estado de limpieza y de abastecimiento. Y si alguna vez encuentro algo que no está bién limpio le llamo para que lo limpie inmediatamente.
Las pocas veces en que le quitaba el cinturón de castidad estaba tan excitado que siempre tenia una eyaculación precoz antes de llegar penetrarme, y eso me frustraba mucho. Además con el tiempo su pene se fué haciendo más pequeño, ya no era tan grande como antes, y le mandé comprar un cinturón de castidad más pequeño pues el que llevaba ya le iba grande. 
Amo a mi marido, pero también me gusta el sexo, y como él se corre prematuramente y la tiene tan pequeña, ahora sólo me da gusto con la lengua o con un vibrador, echaba de menos el sexo auténtico, porque en ocasiones también a mí me gusta sentirme vulnerable, poseída, y mi marido se ha vuelto tan sumiso que no puedo sentirme poseída con él.
Una amiga me dijo que mi problema tiene una fácil solución, pues basta con que una o dos veces al mes salga con ella, y me tome la noche "libre" y me acueste con los hombres que me apetezca.
Me pareció una buena y excitante idea, pero, como quiero a mi marido, antes de ponerla en práctica, decidí contárselo a él y explicarle los motivos que llevaban a tomar esa decisión.
Al principio, él no estaba de acuerdo con que le pusiese los cuernos. Le repetí que lo amo, pero que el sexo con él no me satisface. 
She hasn’t ironed anything in the 20 years we’ve been married and has very high standards for ironing. Wife=washing, ironing, fucking, etcI am definitely the wife.Me preguntó si a pesar de eso continuaríamos haciendo el amor, y le contesté que no, que sus penetraciones conmigo habían terminado, que eso será ya solo privilegio de otros hombres. Me dijo que mi decisión le parecía radical e injusta. Entonces tuve que recordarle que fue él quien mostró el deseo de someterse a mí, de obedecer TODAS mis órdenes, y que ahora es demasiado tarde para volverse atrás porque él es mi sumiso y no le voy consentir que deje de serlo. 
Aunque, añadí, eso no quiere decir que si te portas bien no te permita en algún momento unos minutos de intimidad, pero siempre como algo excepcional y muy de tarde en tarde.
Al principio acordé que a cambio de aceptar convertirse en cornudo un par de veces al mes, tendriá derecho a que lo libere sólo durante cinco minutos para masturbarlo cuando vuelva de mis citas y le cuente lo que he hecho, y que follaré con mis amantes siempre fuera de casa y siempre utilizaré sexo seguro.
Mi primera noche "libre" fue muy excitante. Me había comprado la minifalda de cuero más corta que había encontrado y me encontraba en el baño de casa, preparándome para salir, vestida solo con una camiseta corta, sin nada debajo, un tanga transparente y medias negras. Mi marido se puso cachondo al verme así y me preguntó si podíamos tener sexo, que acabaríamos enseguida, que sería un segundo. Le dije que eso era lo malo, que el sexo con él siempre duraba un segundo, y que no, que no me apetecía. Se puso pesado y tuve que cogerlo por una oreja, sacarlo del baño, tumbarlo en el suelo y ponerle el culo rojo a zapatillazos. Oír sus gritos de dolor me calentó más todavía para vivir la noche que me esperaba.
Ahora salgo todas las semanas y más de un dia, y a mi marido ya no le cuento lo que hago cuando follo con otros hombres, ni no libero como al principio, pues considero que él es un sumiso cornudo y no tiene derecho a muchas explicaciones. Sabe lo que necesita saber: que soy su dueña y hago lo que quiero contando o sin contar con él.
Ponerle el cinturón de castidad para controlar sus orgasmos e impedir que se masturbe a mis espaldas ha marcado un antes y un después en nuestra relación.
A pesar de que ya no tenía sexo con él le dije que mi iba a poner un DIU por seguridad. A veces los preservativos pueden fallar.
Las eyaculaciones de mi marido se limitan al máximo pero tiene varias eyaculaciones al mes mientras duerme, incluso llevando jaula, con ellas no tiene un verdadero orgasmo pero sé que si no tiene más orgasmos completos me aseguro de que está concentrado en obedecerme. Así que no le dejo nunca debe eyacular con orgasmo, sólo orgasmos arruinados o mejor ordeño prostático, aunque le mantengo la esperanza de que tal vez algún día se lo permito
La idea de ponerme el DIU y que le controle le excita y le hace comprender que tengo derecho a ponerle los cuernos buscándo amantes, y que él debe esforzarse para obedecerme más todavía y ganarse su orgasmo. 
Eso satisface sus deseos, y ese el secreto de una perfecta relación de sumisión-dominación, que los deseos de ambos estan satisfechos.

5 comentarios:

  1. hola, soy un cornudo consentidor real, mi nombre es Xavi, mi esposa lleva mas de 7 años corneandome y los ultimos con semental fijo. Tengo prohibido follarla desdde hace ya varios años que no follo, solo me pajeo. le he solicitado que me `ponga un contuiron de castidad pero ella pasa de mi en tema sexo, me ve como a su marido manso cariñoso y no como amante y no qjiere tener nada wuje ver conmigo y el sexo. POR ESO ME GUSTARIA QUE ME CONTROLARAN LOS ORGASMOS, me pajeo a diario y creo que podria aguantar una semana sin paja.
    Un saludo
    xavi
    mi mail es xcccsm@hotmail.com

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  2. increíblemente excitante, que pena no estar en la piel de ese sumiso. El problema es cuando ya tienes familia consolidada. se vuelve mas difícil. así mismo me gustaría preguntar si existe algún candado o método de cierre, para que una domina me pueda abrir y cerrar el cinturón de castidad a distancia. deseo ser esclavo

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  3. Yo deseo penetrar a esa mujer. Y enseñarle que es una verdadera vida de orgasmo.

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  4. yo deseo ser como tu marido gavabcn123@outlook.es

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  5. Hace poco compramos un candado de castidad para mi, mi verga es pequeña y ya no satisface a mi esposa. Ella me pone el cuerno y me excita esperarla por la noche y que me cuente su experiencia con otro hombre, la semana pasada me dejo mamarle su panocha, traía leche de su amantes. Me excito limpiarle el como lleno de leche.

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