martes, 12 de mayo de 2015

CONTROL DE LA CASTIDAD.

En los primeros días, el hombre si no está entrenado, se desespera y casi no lo aguanta. Está como loco por correrse. Primera premisa, no permitas que jamás, jamás, vuelva a tocarse sin tu permiso. Ese derecho es tuyo y cuando se le permita, siempre deberá ser en tu presencia. De hecho es recomendable que se lleven a cabo inspecciones constantes del cinturón y de su miembro para averiguar si ha cometido el atrevimiento de masturbarse a tus espaldas. Incluso deberías de interrogarlo directamente para ver si miente. Todo hombre busca la mínima posibilidad y de las maneras más insospechadas para aliviarse cuando no está ante tu presencia. Casi siempre a escondidas. Todos contestarán que no es así, pero mienten. Mienten siempre. Por eso, debes acostumbrar a tu pareja a que lleve el cinturón de manera permanente. Están tan excitados que serían capaces de eyacular en cuestión de segundos. Así que vigila de manera estricta sus movimientos. No deben tener intimidad. Así evitarás que pueda acariciarse para aliviarse de manera rápida y sin que te des cuenta. Si ello ocurriera no deberías siquiera enfadarte de una manera rápida y sin coherencia. Tómate la situación con calma y paciencia y llévale mansamente a tu campo. Átale las manos, brazos y piernas. Se persigue que el sumiso esté completamente entregado, disponible y sobre todo vulnerable a tu merced. Y procede al castigo. Castiga con severidad y total impunidad, haciéndole ver que el castigo es necesario para su educación y para su comportamiento. No debes bajo ninguna circunstancia tener el más mínimo atisbo de sentimiento de culpabilidad por imponer un castigo. Al contrario, si él ha faltado a tu normas y a tu respeto. Él te pertenece. Eres la dueña de su vida y por lo tanto debes ser muy dura y muy severa para recordarle quién es, cual es su cometido, su sitio y hacerle ver con claridad que no tiene voluntad. Y que por supuesto Te pertenece a ti. El día. Durante el día el cinturón suele apretar y molestar. No debes preocuparte. Los cinturones están diseñados médicamente y no causan heridas. Que frecuentemente se ponga cremas o vaselinas para que la piel pueda nutrirse. El estar apretado conlleva un dolor y castigo permanente lo que le obliga a intentar no pensar en excitarse. Es un buen aditivo para que esté permanente pensando en ti como dueña y propietaria de su ser. La noche. Durante la noche el hombre tiende a tener sueños eróticos de manera involuntaria y ese lleva consigo una erección y debes por ello evitar este comportamiento corporal involuntario. Debes saber que el sumiso al estar ausente de eyaculación, tiene como monotema el pensar en ello constantemente. Por tanto o bien le colocas el cinturón de castidad, en lo posible de la forma más estrecha o apretada posible o bien le colocas mitones en las manos con candados para que no se toque. Si se diera el caso de aliviar el cinturón de manera circunstancial debe la Ama estar siempre presente y observando constantemente sin perder detalle. El esclavo debe sentirse vigilado y sin intimidad. El vive en una carcel y es un prisionero. Tú eres la carcelera y él debe ser sentirlo así y solo quitárselo cuando sea necesario para su limpieza o control. El control de la CASTIDAD Es una de las prácticas que las mujeres dominantes mas usamos en nuestras relaciones. Es una consecuencia lógica de nuestro dominio y que quiera o no nuestro sumiso tendrá que irremediablemente aprender a aceptar y con el tiempo a disfrutar. La castidad, entendida como ausencia de eyaculación pasa por diferentes etapas durante la evolución de nuestro aprendizaje como dominantes. Generalmente cuando empezamos a adiestrarnos en el arte de la Dominación, se suele utilizar la denegación del orgasmo como algo caprichoso y baladí. Este pensamiento al principio no le damos la importancia debida ya que pensamos que es un juego a capricho de si el sumiso está cansado o agotado o no tiene ganas de nada. Pero el tiempo pone las cosas en su sitio y la Ama cuando realmente empieza a tomarse en serio que el sumiso no manda y que debe de hacer lo que se le ordene y sin ninguna contemplación. Cuando hablamos de Dominación femenina en sus primeros estadios, el Ama utiliza la denegación del orgasmo como arma arrojadiza en contra de nuestro sumiso, es decir, que se lo deniega a modo de castigo por faltas cometidas…. Tengo que decir a este respecto que también lo hacemos porque es un recurso fácil y que no requiere de nosotras ninguna preparación ni tener que empuñar el látigo ni ningún instrumento adecuado para un castigo… pero ese debe cambiar de manera radical. Empuña tu fusta y utiliza tus artes de dominadora y hazle saber, de manera inequívoca que no estás de broma ni estás jugando. Para nosotras su actitud cada vez más complaciente y decidida a entregarse y dedicarse a darnos placer hace que nos abandonemos con más frecuencia a disfrutar de ese placer que con tanta devoción nos proporcionan…. Cuando nuestra relación llega a este punto,… tenemos muy claro por las muchas experiencias vividas como es el comportamiento de nuestro sumiso con relación a las atenciones que nos dispensa, en los casos en los que está en castidad y en los casos en los que está servido. Es precisamente este aspecto (la falta de motivación del sumiso en los momentos o días posteriores a la eyaculación) lo que nos motiva para dejarle en castidad. Son tantos los beneficios que para nosotras tiene el mantener a nuestro sumiso en este estado permanente de excitación, que difícilmente podemos ignorar esta técnica de dominio. Sus atenciones diarias y constantes hacia nosotras están siempre vivas y realizadas con verdadera devoción. Infunde pasión en sus actos de sumisión, con todo lo importante que este aspecto es en nuestra relación. Está siempre dispuesto para darnos placer en el momento en que así lo decidamos. Por lo tanto y si en el lado contrario nos encontramos con la falta de excitación, de atenciones y de disposición, ya me diréis cual es la opción mas frecuente por la que cualquier Ama opta… es evidente no? Por eso la castidad, como ya he dicho al principio es la consecuencia inevitable en toda relación de Dominio,… no es algo sobre lo que el sumiso pueda estar de acuerdo o no, tampoco forma parte de los limites de una relación,... es algo innegociable y que irremediablemente el sumiso tendrá que aprender a apreciar y aceptar como hecho necesario para una relación sana. Esto es tan cierto como que si no la aplicáis de forma espontánea, será vuestro sumiso quien os la suplicara,…. Aunque este ultimo punto no creo que se de en muchos casos, ya que vais a ser vosotras la que la apliquéis para vuestro deleite y no la del sumiso. La consecuencia final, si se empieza a perder la sensación de sumiso complaciente, será que aplicareis la castidad de un modo militar y estricto. Dictando al esclavo como y cuando debe hacerlo. Él debe escuchar de la Ama la orden directa de sus obligaciones y saber lo que le espera. No debes bajar la guardia en ningún momento. Publicado por Eva en 12:46 3 comentarios: Etiquetas: castidad HARTA Como mujer estoy cansada de los que dicen llamarse hombres. Sobre todo de su actitud. Parecerá increíble pero el “macho” que conocemos está acostumbrado a llegar y correrse a su gusto todas las veces que le apetezca. Así siempre ocurre que cuando están calientes son cariñosos y cuando están saciados ni caso. Es más. Si no lo consigue con su pareja, va y se masturba a placer sin que una pueda ni rechistar. Después cambia su humor y no tendrá ganas de nada. Se tumbará en el sofá y descansará hasta que vuelva a ponerse caliente. Entonces volverá a la carga e intentará volver a cazarte para utilizarte o a hacer sus manualidades caso que no quieras o no estés por los alrededores. Naturalmente estás más que harta de esa manera de comportarse. Conclusión: he aprendido que si controlas la sexualidad de tu “macho” lo harás tuyo y bailará a tu ritmo. He aprendido que si no se toca estará detrás de ti como un perrito faldero. Enséñale que solo se toque cuando a ti te apetezca. Enséñale castidad sin más. Encarcela el pene de tu “macho” y ya no tendrás que ver mas su pene hinchado buscando donde depositar su semen. En la castidad ya no se pondrá duro. Verás como babea por ti. Y ni te imaginas que añadiendo castigos y dolor a su espera lo hará volverse loco de deseo.

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