lunes, 6 de abril de 2015

¿La masturbación es pecado?

Aunque un hombre intente no masturbarse su semen saldrá de su cuerpo de algún modo.

¿Lo de la imagen se puede considerar pecado?

Consciente o inconscientemente, voluntaria o involuntariamente. No se puede evitar. Lo que un hombre puede evitar es masturbarse.
Desde la doctrina de muchas religiones y desde la católica en particular, la masturbación voluntaria se considera grave pecado. De ahí la importancia del control de la castidad.

¿Qué es el pecado, para que la masturbación sea considerada un pecado? Pecado tiene otro nombre, más claro, más comprensible: desamor. Desamor es lo contrario al amor y a aquello que le amor (verdadero) hace. Pecado es acto de desamor, algo que hace mal, que perjudica, que destruye.
Pecado es algo que te perjudica a ti, a alguien, a la naturaleza.
Cuando nuestro Dios da mandamientos para no actuar de determinadas maneras, es porque hacerlo no es bueno para nosotros. Nos puede perjudicar. Todo. También el mandamiento que se refiere a la sexualidad. La desobediencia al mandamiento se vuelve pecado justamente porque genera, algún mal perjuicio.
Ante todo, es necesaria la distinción entre “eyaculación necesaria” y “masturbación”. Eyaculación es el proceso natural y necesario de eliminar el exceso de material sexual presente en tu cuerpo. Masturbación es la provocación libre y voluntaria de la sexualidad, con el fin de causar excitación intensa, al punto de llegar al orgasmo, con la finalidad de gozar el placer que de él adviene.
La eyaculación natural, necesaria, no es desorden. No es pecado.
La masturbación es pecado en la medida en que perjudica tu sexualidad espiritual, psíquica y física , o deja consecuencias negativas para el futuro, o te convierten una persona vuelta hacia ti misma.

¿Cuándo la masturbación es pecado?
1. En momentos de debilidad: pecado leve de debilidad.
La masturbación puede suceder en un momento de debilidad de la voluntad, en un acto aislado, fuera de los planes del, ideal de castidad del hombre. En un desamor leve, un desvío mortal, una debilidad. Un pecado leve, de debilidad.
2. Acto aislado, con adhesión: pecado venial.
La masturbación puede suceder en actos aislados, en la búsqueda, aunque momentánea, del placer por el placer, impulsado por el deseo de gozo. No está en los planes del joven masturbarse, pero lo realiza de vez en cuando. Es un desamor menos leve, un poco más comprometedor, un pecado leve, venial.
3. Descarga de tensiones, sin adhesión: no hay pecado alguno.
La masturbación puede suceder como necesidad de descarga de tensiones internas. Se trata de un mecanismo psicológico, más o menos fuerte, o a veces violento, que domina al hombre y lo lleva a provocar la masturbación para descargar las tensiones. No hay pecado alguno, a no ser que el joven haya dado toda su adhesión. A veces, la presión de lo psicólogos es tan fuerte que “violenta” al joven. No hay pecado alguno.
4. Fuerza del vicio, sin adhesión: no hay pecado. Con adhesión por debilidad: pecado leve. Con total y libre adhesión: pecado grave.
La masturbación puede ser provocada por la fuerza del vicio adquirido. Si el joven ya no quiere la masturbación y lucha por curar el vicio, por librarse de la masturbación, pero en la lucha es vencido por la compulsión del vicio de masturbarse, no hay pecado. Hay, tal vez, una falta leve, de debilidad. Si, por causa de la voluntad débil, acaba adhiriéndose al impulso del vicio y practica libremente la masturbación, peca gravemente. Comete pecado grave.
5. Decisión voluntaria de masturbarse: pecado grave.
La masturbación puede realizarse como una decisión libre de buscar permanentemente el placer del orgasmo. Por su decisión, el hombre entra por los caminos de vicio, causa la propia esclavitud y pasa a adquirir las consecuencias negativas del vicio. En este caso hay un desamor consciente, libre y habitual: un desamor grave, un pecado grave, mortal. Es claro que siempre debe haber, por parte del que practica, dos condiciones de que se trata de un pecado:
a) Que sepa, tenga conocimiento de que se trata de un pecado;
b) Que libremente quiera realizar la masturbación, sin importar si es pecado o no.
Para el hombre, lo importante es descubrir la grandeza y la belleza de tu sexualidad, asumirla con inteligencia, valorizarla como ella merece, preservarla de todo desvío y vivirla en la libertad de la castidad asumida concientemente y voluntariamente.

¿Eyaculación o masturbación?

Esta distinción es importante para el hombre, que quiera vivir una vida sexual en castidad.
A veces se tienen dudas sobre la función de su sexualidad: ¿eyaculación o masturbación? La duda atormenta a quienes pueden pensar que todo es pecado. Sólo la masturbación es un pecado. Uno por más que se esfuerce, no puede conseguir controlar o evitar eyacular y eso no es pecado.
 
Vamos con algunas aclaraciones.

1. Recuerda que para una sexualidad perfecta, que funcione bien, es necesario producir hormonas tan necesarias para tu masculinidad, que produce el esperma y los espermatozoides. Recuerda que todo este material sexual queda almacenado dentro de tu cuerpo y que en determinado momento necesita ser eliminado, eyaculado.
2. Recuerda que tu propio cuerpo, ayudado por el psiquismo, se encarga de eliminar el material de exceso, a través de eyaculaciones nocturnas, espontáneas, o de eyaculaciones que se manifiestan en algún momento apropiado.
3. Recuerda que, para eyacular, es necesario todo un mecanismo muscular que involucra el pene y el cuerpo, a fin de que el material sexual sea eliminado. Ese mecanismo muscular es natural y necesario para la eyaculación. El propio organismo sexual lo desencadena y realiza.
 4. Recuerda que, no habiendo vicio de masturbación por el cual el material sexual es eliminado, y no habiendo relaciones sexuales, en las cuales también siempre se produce la eyaculación, el material sexual queda almacenado en tu cuerpo. Cuando hay exceso, tu organismo fuerza, provoca, para que haya una eyaculación necesaria.
5. Recuerda que las poluciones nocturnas, sucedidas durante el sueño, aunque provocadas por sueños eróticos o por manipulación de tus propias manos, son un proceso natural, normal. ¡No hay pecado alguno!.
6. Recuerda que, también, tu psiquis colabora directamente con tu físico sexual, ayudándolo para que se creen las condiciones para las eyaculaciones necesarias. Esta ayuda es prestada a través de las fantasías, de los pensamientos, de los deseos eróticos, del deseo de acariciarse, de manipular los genitales, etc. Percibiendo la necesidad del físico, lo psíquico viene en su ayuda con aquellas manifestaciones, pues sabe que a través de ella el organismo se excita, se desencadena el proceso muscular necesario y, con él, la propia eyaculación.
Por lo tanto, entiende bien esto que, además, es importante. En los hombres castos, que no se masturban, cuando el depósito de material sexual es repleto, las fantasías, los deseos, los pensamientos y el deseo de manipular los genitales surgen como una colaboración de lo psíquico e la necesidad de la eyaculación. Se percibe que, realizada la eyaculación, todo aquel erotismo desaparece.
 7. Es evidente que, fuera de este contexto, las fantasías, los deseos, los pensamientos y las miradas de contenidos eróticos, así como toda caricia erotizante, provocan el impulso psíquico de la sexualidad. Éste, a su vez, hace funcionar los órganos genitales que producen el material sexual y vierten hormonas a la sangre. Las hormonas sexuales excitan, despiertan el mecanismo muscular sexual y pueden llevar hasta una eyaculación. En este caso, se trata de una masturbación provocada, de una verdadera masturbación. Por eso la opción por la castidad lleva a sustituir tranquilamente tales pensamientos, deseos y fantasías erotizantes por otros de contenido no erótico. La virtud de la castidad ofrece su fuerza suficiente para realizar esta sustitución.
8. Cuantas más hormonas sexuales haya en el cuerpo y cuanto más material sexual esté depositado, tanto más intensamente tu psiquis se agitará para provocar la eyaculación. En esta situación los pensamientos, los deseos y las imaginaciones eróticas, así como la necesidad de acariciarse, se tornan más intensos. Mayor se torna el interés sexual por el otro sexo, mayor el deseo de poseer sexualmente. Todo, como mecanismo para la descarga de la eyaculación. Ante esta realidad, para mantenerse en la castidad, es necesario ser prudente, vigilar la opción que has hecho.

Un ejemplo y sus conclusiones.

Pepe es un joven de 23 años. No tiene novia. Tiene muchas amistades. Alegre, amable, buen carácter. Escogió la opción por la castidad. Vuelve de clase, va a tomar un baño, a comer alguna cosa. Va a la ducha. Durante el baño, inesperadamente, percibe que aparece una excitación genital creciente, fantasías eróticas, ganas de manipular los genitales. Intenta controlarse y sustituir las fantasías, no ceder al deseo de provocar la masturbación. Pero la excitación aumenta, se siente envuelto, inesperadamente comienza a manipular el pene, como en un descontrol. Reacciona, se controla, pero la excitación prosigue y se produce la eyaculación.
¿Hubo masturbación? ¿Hubo colaboración responsable? ¿Fue pecado? ¿Hubo sólo eyaculación? ¿Es necesario preocuparse? ¿No respeta la castidad?
Hubo simplemente una eyaculación necesaria, natural, sin pecado, ni impureza ni quiebra de la castidad. Su organismo estaba cargado de material sexual, y el psiquismo aprovechó esta oportunidad del ambiente privado para eliminarlo. La presencia insistente de pensamientos y fantasías eróticas, son la colaboración de las manos, todo fue impulsado naturalmente por el psiquismo. Fue una acción provocada por la psiquis para favorecer el mecanismo de la eyaculación.

Lecciones.
Pepe no tenía intención o voluntad de provocar la masturbación, ni era su costumbre hacerlo. Cuando surgieron la excitación, las fantasías y el impulso de acariciarse, intentó no ceder. La manipulación del genital fue inesperada, entendida más como una forma de colaborar antes que la eyaculación aconteciese y no como una forma de buscar el orgasmo. Además, como es común este aparente descontrol de colaborar con las manos para la eyaculación (a veces, hasta dormido), y como ante él los que quieren ser castos, quedan desorientados, vale la pena afirmar una vez más que se trata de un impulso de colaboración espontánea para ayudar al físico a poder eyacular. Un poco parecido al esfuerzo que hace para “ayudar al intestino” a eliminar las heces. O como colaboración que se da, a través de la comprensión de aires, para “soñarse”, cuando se está engripado.

Del ejemplo anterior surgen algunas orientaciones:

• Mantenerse firme, siempre, es tu opción por la castidad.
• Admitir tranquilamente que tu organismo necesita eyacular.
• Admitir que, para eyacular, es necesario que funcione todo el mecanismo muscular de excitación.
• Admitir tranquilamente que, en la eyaculación, haya el placer de tu orgasmo. El placer es inherente a la eyaculación.
• En las intervenciones de ayuda del psiquismo, a través de las fantasías, pensamientos, deseos, o impulsos de manipulación, no te perturbes. Procura controlarlos. No los asumas, no te entregues voluntariamente a ellos. Pon orden en el desorden.
• Si ocurre un impulso descontrolado de tus manos, calmadamente, intenta retomar el control. Si la colaboración llegase a provocar la eyaculación, no te perturbes. No hubo intención tuya.
• Permanece firme, siempre, en tu decisión de mantener la castidad. Lo que vale mucho es justamente esta “opción fundamental” de mantener la castidad.
• El uso de un dispositivo de castidad para evitar las tentaciones de masturbarse puede ser una ayuda interesante si a uno le cuesta evitarla. Por ejemplo se puede guardar la llave en el congelador o en algún sitio de forma que no se pueda uno tocar en cualquier momento. 
En conclusión por todo lo expuesto, lo de la imagen de arriba no se puede considerar pecado.

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